Una vez más como cada día el telón se abre, los actores entran en escena y se repita la misma obra una y otra vez.
Un señor defiende sus ideas a voz en grito mientras otro con la cara desencajada y las manos en las orejas grita a su vez que se meta sus ideas (ejem...).
Y quiero pensar que todavía estamos lejos del modelo italiano, donde la gente es capaz de agredir al mismísimo jefe de gobierno. Pero ese golpe que se llevo Berlusconi no fue un golpe a una persona en concreto. Ese golpe simbólico (remarco lo de simbólico, ya que estoy totalmente en contra del uso de la violencia) se lo deberían llevar todos los diputados y senadores de este país.
El director de la academia del cine español Alex de la Iglesia decía en su discurso:
"Hay que ser humildes. A mi me cuesta mucho, soy soberbio y engreído. Parece que forma parte de mi trabajo, y no debe ser así. No somos tan importantes (...)
Tenemos que ser humildes, estar agradecidos y pedir perdón por haber fallado muchas veces. Nunca reconocemos nuestros errores. Nos miramos al ombligo, nos encanta nuestro ombligo. Tenemos pósters de nuestro ombligo en casa, cuadros de ombligos llenando nuestras paredes. Creemos que somos artistas, genios alternativos, creadores"
Me quedo con esta parte, ya que retrata a la perfección el panorama político actual:
Una clase política soberbia, inmadura, que nunca se equivoca y que por su puesto NUNCA PEDIRÁN PERDÓN. Tienen un ombligo precioso, pero creo que y a va siendo hora de sacar la pelusilla.
Alex dela Iglesia nos ha dado un ejemplo de humildad: "nos pagan para hacer un trabajo, y para hacerlo bien".
Ya es hora de reflexionar un poco, creo que es el momento de ir un poco más allá de representar una obra. Sobre todo de recordar una cosa: somos personas, no somos datos ni estadísticas ni números. Somos personas que padecemos, sufrimos y lloramos de impotencia cuando vemos en las noticias un resumen de una sesión del Parlamento en lo que lo único que se escucha es lo buenos que somos unos y lo malos que son los otros (con una excepción y lo digo claramente, por lo menos una persona, su señoría Duran i Lleida, lo intenta, sabiendo que va a fracasar intenta coger el toro por los cuernos y decir "trabajemos en una dirección").
Ya va siendo hora de que en política ocurra lo mismo que en el mundo del cine, que el público se reconcilie de nuevo con sus representantes.
Ya va siendo hora de dejar de mirarse el ombligo y mirar a todas las personas que además os pagan un sueldo.
Ya es hora de ponerse a trabajar.
martes, 16 de febrero de 2010
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